Defensores de animales “detienen” el Kots kaal Pato, pero no los torneos de lazo

POR EDGAR RODRÍGUEZ Cimé, del colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

Kots Kaal Pato en Citilcum. Foto de vice.com

Kots Kaal Pato en Citilcum. Foto de vice.com

Como siempre, fue contra la “violenta” tradición del Kots Kaal Pato (Arráncale el pescuezo al pato), del humilde pueblo maya de la comisaría de Citilcum, Izamal, por cierto traída con la cultura europea, a quien hoy se aplican las leyes protectoras de animales, mientras que los salvajes “torneos de lazo”, donde los toros destripan caballos violentamente ante la vista y paciencia de amas de casa, niños, ¡jóvenes! y ancianos, continúan impunemente autorizados desde los Ayuntamientos, violando flagrantemente esta normatividad.

Como se informa en www.elchilambalam.com, la costumbre del Kots Kaal Pato, conservada en Citilcum, consiste en una tradición “donde convergen ritos prehispánicos y el martirio de San Bartolomé para solicitar la caída de lluvias”. Consiste en “un patíbulo de madera para colgar piñatas con forma de animales (principalmente patos) rellenadas con “zorros” (zarigüeyas) vivos, como ofrenda del sacrificio, que son golpeados con palos”; los sobrevivientes, “son lanzados al aire para azotarse hasta morir o ser pisoteados por la gente”. Luego “se cuelgan patos con las patas amarradas, para que los participantes les jalen el pescuezo hasta arrancárselo; quien lo consiga se lleva al animal a casa como premio”.

Hasta ahí la ancestral costumbre maya en Citilcum. Un ritual de petición de lluvia, con sacrificio de animales, que –como dice el cronista de elchilambalam– “desde  2015 puso a Yucatán en el ojo del escándalo mundial al darse a conocer vía internet detalles del rito”. Y, como siempre sucede en las redes sociales, medio mundo dijo esta boca es mía tratándose de defender los derechos de “zorros” y patos en Yucatán, arreciando la presión virtual.

Aclaración antropológica: desde su cosmovisión, los mayas, como otros pueblos civilizados antiguos, celebraban rituales agrícolas sangrientos para “fertilizar a la Madre Tierra”. Según científicos que analizaron puntas de flechas en Guatemala (1400-1700), “en los rituales se cortaban el lóbulo de la oreja, la lengua y los genitales para derramar la sangre a la tierra”.

Asimismo, Kukulkán, como sacerdote, “practicaba ayuno, penitencia y mortificación corporal, como hacerse sangrar, para mantener la relación entre hombres y dioses, y para que lo sagrado hiciera posible la bonanza”. Y precisamente eso ocurre en el Kots Kaal Pato, “el derramamiento de sangre de animales al suelo de Citilcum, Izamal, en vísperas de la fiesta de San Marcos, protector de los agricultores, como un ritual de agradecimiento”.

Pero este 2016 “no habrá matanza de animales en las fiestas de San Bartolomé, para el sábado 23 y domingo 24 de abril, según anunciaron el lunes 14 de marzo autoridades estatales y el Ayuntamiento de Izamal”, sin consultar al pueblo. Sin embargo, al final, la última palabra la tiene la comunidad de Citilcum, quienes o deciden mantener sus usos y costumbres o aceptan cambiarlas por la presión social a favor de los derechos de zarigüeyas y patos.

Pero si el sacrificio de patos y “zorros” son cada año en Citilcum, en cambio aquí en mi paraíso Ticul, la tortura de caballos, algunos de ellos sacrificados al Dios Dinero que adoran los promotores de estos violentos espectáculos, autorizados por el “Hache” Ayuntamiento, tristemente son cada vez más frecuentes, pues se ha vuelto costumbre de fin de semana anunciar el nuevo “Torneo de Vaqueros” (con destripamientos en vivo y a todo color), como si en este mundo apocalíptico se necesitara todavía más niveles de violencia para alimentar a una juventud y un lumpen proletariado desesperanzados.

Y aquí sí nadie dice nada: Ayuntamiento, Iglesia, Políticos, Cámara de Comercio, Comisión Estatal de Derechos Humanos, cuando los conocidos organizadores de estos salvajes espectáculos continúan promoviendo cada semana la violencia entre la niñez, juventud y sociedad adulta de una, hasta ahora, ciudad tranquila que no desea alcanzar niveles de inseguridad como otras. Marzo de 2016. Contacto 

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