Crónica de una jícara rota, drama de nuestra cultura maya

Cía. 2012 Teatro / Una imagen de “Crónica de una jícara rota”

Mérida, Yucatán, 4 de junio de 2017 (MayaPolitikon).– Crónica de una jícara rota es una pieza dramática de Janil Uc Tun (Ticul, 1994) que cuenta los padecimientos del pueblo maya en manos de sus conquistadores, y representa más profundamente la fragmentación de la cultura maya.

Comenzada a finales de 2015 y terminada a principios de 2016, la obra fue representada por primera vez en el Mérida Fest 2017, que organiza el Ayuntamiento de Mérida.

Ahora, después de pasar por el Foro Rubén Chacón, la Filey 2017, el Festival de la Cultura del Caribe , la pieza será representada en el Centro Cultural Olimpo (calle 62 x 61, Centro) los días 6 y 7 de junio, a las 9 pm. Entrada general 80 pesos.

La jícara es una metáfora, dice Janil Uc, y representa nuestra cultura maya que ha sufrido agresiones desde que llegaron a nuestras tierras los españoles. Sin embargo, también representa los padecimientos de otros pueblos originarios de hoy día que luchan por su territorio codiciado por las grandes empresas trasnacionales, como las mineras.

Cía. 2012 Teatro / Una imagen de “Crónica de una jícara rota”

Salomé Ricalde, Laura Zubieta y René Avila son los actores que encarnan la historia de Janil Uc , bajo la dirección de Ivi May Dzib.

“Es difícil sentirse ajeno a esta realidad”, señala Janil Uc. “Sea quien fuera quien viera la pieza, sea hombre de ciudad u hombre de pueblo, porque actualmente vivimos todos mezclados, convivimos en espacios comunes, y no puede separarse pueblo-ciudad.”

Durante una hora, la protagonista rememora el pasado glorioso de su pueblo y se duele de su presente, pero espera. Y su monólogo es interrumpido de cuando en cuando por la irrupción inesperada del Conquistador, cuya figura y sombra está presente todo el tiempo aunque no emita palabras.

Cía. 2012 Teatro / Una imagen de “Crónica de una jícara rota”

Quién sabe si Janil Uc conozca “en persona” la jícara, si bebió en ella el agua fresca del pozo, si en ella sorbió el perfumado atole nuevo o la infusión humeante de la hoja de naranja que exorciza los miedos, porque en la cultura maya de pronto la jícara es más que una jícara.

Hay sin duda un drama en una jícara rota. Una jícara sólo admite una vida. Rota, es imposible usarla de nuevo. Imposible costurarla como puede hacerse con una tela; imposible unir de nuevo sus partes con una sustancia adhesiva y la razón es que ni se puede ni está permitido.

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