Recortes en Xepet, de graves consecuencias para los pueblos mayas

POR Bernardo Caamal Itzá (Peto)

Entrada a la radiodifusora de Peto

Entrada a la radiodifusora de Peto

Ha sido anunciado oficialmente que en los próximos días se harán recortes de gran número del personal operativo de varias radiodifusoras que dan servicio y trabajan en territorios de los pueblos originarios –entendidos como indígenas por criterio estadístico– de México, entre ellos, Xepet “La Voz de los Mayas” instalada en Peto, Yucatán.

Xepet pertenece al Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas (SRCI) de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) desde 1982. De acuerdo con fuentes extraoficiales y publicaciones de algunos medios en Yucatán, se ha informado del recorte de 5 trabajadores de la Xepet y otros 22 que trabajan en diversos programas de la CDI en Yucatán, a consecuencia de los recortes presupuestales decididos a nivel federal que realiza la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Los trabajadores que se enfrentan a esta decisión gubernamental justificada por el gobierno federal como un mal menor necesario para minimizar gastos operativos –aunque no queda claro si es también para minimizar la razón social de ser de una radio indígena de trascendencia regional– sin reparar en el impacto que estos recortes tendrán en la calidad de la comunicación e información que el pueblo maya de la región recibirá, inician el año sin la televisión analógica entrando de lleno a la supuesta modernidad de la nueva era de la televisión digital cuyos aparatos han sido ampliamente dispendiados a diestra y siniestra en las comunidades con recursos destinados por los mismos artífices de estos recortes en aras de la individualización y personalización del uso de los medios de comunicación, la pérdida de le identidad colectiva, el acallamiento hueco y plano de la voz de un pueblo y la apertura de una cultura que basa su vida en el diálogo al monólogo consumista y corporativo de la modernidad global. Estos recortes representan duros golpes a la expresión cultural de los pueblos originarios que han enfrentado en la última década los peores momentos de crisis económica, política, social, y ambiental de su vida comunitaria, cuyo resultado visible contribuirá paulatinamente a seguir expulsándolos de sus propios territorios en busca de nuevas oportunidades que ese mundo global y la nueva modernidad social mexicana promete dar, con las cuales llena sus pantallas de televisión, y acalla su propia voz.

Para los tomadores de decisión que reciben buenos pagos, beneficios, y privilegios salariales que desconocen la realidad de la base trabajadora, incluso la del gobierno federal, es importante aclararles que, antes del tema monetario, no se ha tomado en consideración, mínimamente que siendo que el recorte real está programado para el 31 de diciembre, la relevancia que este ingreso de los comunicadores que serán sujetos de los recortes constituye para sus comunidades; y que aun tomando en cuenta  la “miseria económica” que representan los pagos que reciben por sus servicios, estos, visiblemente en su conjunto no representan el gran ahorro a una institución que hemos respetado y ha pregonado siempre el respeto a las necesidades de los diversos ángulos de la vida de los pueblos originarios.

Es lamentable notar, que tal como todo parece indicar, forzados o empujados quizá por las presiones de ahorro y recortes en el gasto público solicitados y sugeridos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas (SRCI) de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y quienes lo representan a nivel nacional y estatal, poco  les importó el valioso conjunto de memorias, valores de servicio, lealtad y entrega de los comunicadores y trabajadores de la radio en su labor desarrollada a lo largo de 15 o más de 30 de servicio al pueblo maya, y peor aún es el ser despedidos de “sopetón” en su prejuicio pero también para la radio y sus radioescuchas, al no haber sido programado o planeado previamente un proceso gradual de formación de nuevos cuadros humanos, que es sólo equivalente a un acto de irresponsabilidad y negligencia institucional hacia los radioescuchas mayahablantes de la región a quienes se les provee del servicio.

Siendo la labor del comunicador una labor muy humana que no puede quedar a expensas tan sólo de la modernidad de los equipos electrónicos, porque toda voz necesita un alma; el recorte de personal y el depender de los equipos convertiría a la radio en un medio suministrador de contenidos y no de medios de diálogo, pues estos podrían ser programados y operados por una computadora, incluso sin contar con la labor presencial de su operador en el lugar donde se genera dicho contenido, y más aún sin tener que ser parte de la realidad en la que se genera ese contenido, ser partícipe de él, y vivir en él, como si ha sucedido todos estos años con los compañeros comunicadores de radio Xepet que serán sujetos del recorte y que hacen que la radio siga teniendo voz y alma maya en dichos contenidos. Al  prescindir de comunicadores las radios pueden ser operadas por computadoras para dosificar contenidos, programar canciones, dar la hora, suministrar información y de esa manera Xepet al igual que lo que ha pasado con muchas otras radios culturales, sociales, y públicas se transformaría en una “radio-rocola” más, contraviniendo a su objetivo y espíritu original.

Un evento cultural en Xepet

Un evento cultural en Xepet

Con todo lo anterior, se evidencia aún más que la política federal actual no tiene mayor empacho en desmantelar paulatinamente programas públicos que atienden a la gente que vive y trabaja en el sector rural que representan a pueblos originarios y que han sido parte de una política incluyente de más de 30 años hacia las comunidades indígenas, sino también estas acciones ya van en consonancia desde el ejecutivo con las líneas ya pautadas por las  reformas a las leyes que solo beneficiaran al gran capital, a los inversionistas privados y a las nuevas empresas que empezarán a tomar paulatinamente labores que en algún momento le correspondían al estado y eran derechos ganados del pueblo.

Por mínimo que parezca el impacto regional en la agenda indígena de esta decisión, cercenar cinco miembros a radio Xepet considerando la labor que han hecho en la región de manera comprometida y exitosa,  es tan solo un botón de muestra de los cambios que se van avecinando con las nuevas reformas de telecomunicaciones, y que como inicio de los cambios este mismo año se ha arrancado con un programa de dotación de pantallas planas a familias marginadas como si fuera un programa social, cuando lo que se avecina es una privatización de los medios de comunicación por quienes se harán cargo de los contenidos que nos suministraran vía digital por internet, pantallas de plasma o por las nuevas fórmulas de radiodifusión que al mismo sistema y sus partes en interés convenga, asegurándonos ya de antemano nuestra vía directa ya de suministro en casa a costa de nuestros propios impuestos.

Estas nuevas decisiones silencian paulatinamente a los medios de comunicación que comunican a estos territorios en donde hoy se en día se resguardan los saberes ancestrales del pueblo originario maya que aún promueve el cuidado y manejo de los recursos naturales. De esa forma, con el recorte del personal, a pesar de años de maduración paulatina de la experiencia comunicadora, “se tira a la basura” o también podría ser equivalente a darles “carta de libertad”a la formación especializada del personal técnico para el manejo de medios de comunicación usando el idioma maya, cuyos costos han sido tomados también de nuestros impuestos y a costa de su propio esfuerzo; sin contar también, toda su amplia experiencia ganada en tantos años de convivencia en el territorio con las comunidades y su problemática, así como en la producción de contenidos acordes con esa realidad que ellos bien conocen y también viven.

En los inicios de la transmisión de radio Xepet en la década de los ochenta contó con más de 20 trabajadores lo cual se vio reflejado en el gran impacto de la diversidad y calidad en su barra de programación y las comunidades mayahablantes percibieron el beneficio de los resultados de ese gran trabajo de comunicación con contenidos en su propia lengua. No solo se dio un gran impulso a la cultura maya y sus tradiciones, sino también se atendieron temáticas y contenidos relacionados con los  problemas regionales y locales en los espacios de información, comunicación y de entretenimiento de la radio, permitiendo también darle una voz al pueblo maya y estableciendo un diálogo directo con el pueblo, una de las visiones de la radio desde su creación, convirtiéndose como ninguna otra radio privada o pública en una radio con las puertas abiertas a su público y audiencia de todas las edades.

Quienes han estado en radio Xepet saben lo que significa y el valor que tiene este medio para su público. Su personal, todos hablantes de la lengua maya, nacieron en familias campesinas y mayas provenientes de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, representando una muestra de las variantes lingüísticas mayas de la Península a la que fue destinada su radio de cobertura de 100 a 120 kilómetros, que atiende a una población indígena de cerca del medio millón de personas, cubriendo 32 municipios de Yucatán, Campeche y Quintana Roo y lleva su señal a 1,121 localidades en las cuales el 80% de sus habitantes son hablantes de la lengua maya.

Dotar a un equipo de entusiastas difusores y comunicadores mayahablantes de las capacidades de trascender en la región con sus voces y su actividad diaria ha requerido todo un camino de vida en equipo y esfuerzo individual adicional dedicado a la formación radiofónica, a la par de que se han amalgamado con ella, vastas experiencias radiofónicas en donde sus saberes locales se combinan con la orientación y formación académica, sin descuidar el profundo conocimiento de la cultura y del idioma maya con lo cual se ha dado más sentido, legitimidad y fuerza a la palabra hablada en cada uno de los programas al aire.

Por ello, parece injusto en su simple concepción que el personal de radio Xepet sea tratado laboralmente como un simple empleado más de un sistema que necesita ser más eficiente y del cual se puede prescindir porque a diferencia de cualquier otro empleado convencional ellos representan la memoria cultural y hablada de un pueblo al menos durante los últimos 30 años que ha existido la radio como un proyecto que representa un pacto social establecido por el gobierno con la comunidad indígena, de respeto e inclusión de su cultura a los grandes objetivos de desarrollo de todas las regiones de nuestra nación.

Es menester entonces recapitular en dicho pacto social el papel que dichos comunicadores como representantes del pueblo maya y comisionados de la nación a una vocación y servicio  como pilares de una visión y una estrategia de comunicación que contempla la necesidad de incluir y llegar a todas aquellas comunidades mayas carentes de ofertas de radiocomunicación públicas y privadas que consideren esas alta y nobles razones que sustentan las características de un pacto social de esta naturaleza con un pueblo. Aunado a esto, manteniendo esos firmes ideales iniciales que los comunicadores han sabido mantener y amalgamar en su actividad diaria, han sabido también adaptarse a los tiempos y a la modernidad de los medios de comunicación digitales –siendo la única modernidad impensable en que tuvieran que adaptarse un día, está supuesta eficiencia institucional programática presupuestal que define la suerte de esta labor–; así para los nuevos tiempos incluyeron también estrategias de redes social, para la gente en su propia lengua, que trasciende las diversas ventanas de comunicación de la vida diaria con el pueblo, a través de los formatos de comunicación de avisos, lectura de cartas, mensajes de Facebook, envío de saludos, y demás, que entrelazan a este medio con su público y hacen de este público sentirse como un solo pueblo en su identidad –mensajes que de antaño sólo podían hacerse llegar a la sede de a radio de manera personal.

De esta manera, sus voces han sido posibles de salir de sus confines aislados, desde sus parcelas, hogares, y comunidades, haciendo de esta radio un amplificador y altavoz de los individuos y el colectivo mismo de un pueblo a todos los oídos de sus coterráneos que comparten la misma cultura, de tal manera que quienes desean escuchar la radio y su voz que lleva sus mensajes, puedan hacer desde la comodidad de sus casas, y también llegar  medios urbanos e incluso traspasar las fronteras a otros países por medio del internet, dándole con ello vida a un diálogo milenario de voces mayas a través de las dimensiones de múltiples culturas y convirtiéndola en un pilar de la interculturalidad que se requiere en los tiempos postmodernos de nuestra sociedad representada simbólicamente de acuerdo a la mitología maya en la denominada kuxa’an suum o la moderna soga viviente que une el alto conocimiento maya de los ancestros con su coexistencia y resurgimiento en tiempos contemporáneos como lo señalan antiguas profecías mayas.

La gente que escucha Xepet es un público conocedor, pese al estigma que pueda pensarse de una radio dirigida a los indígenas; es un auditorio culto y respetuoso, inteligente y conocedor, agradecido con lo que esté bien y servicio representa en sus vidas, que no solo revalora sus conocimientos y saberes, sino que le da más sentido a ese espacio vital cultural de diálogo y de contenidos, libre a las expresiones, del que toda sociedad sana tiene derecho a tener para desarrollarse.

Como parte de la cultura culta y educada de los mayas, la audiencia de Xepet es en especial agradecida y recíproca con el calor humano, cercanía y entendimiento que siempre ha caracterizado la atención individualizada y colectiva de su personal sin hacer distingos ni extender privilegios de unos con respecto a otros, en un trato igualitario y equitativo; así son bienvenidas también todas las formas de expresión que sean de bien para la comunidad, dando rienda y cabida a los intereses y necesidades de cada uno de los radioescuchas que forman al mismo tiempo parte de Xepet, para dar sus propias noticias, cantar, hablar de recetas naturales, narrar cuentos, y compartir experiencias.

Es tal su generosidad y la calidez y relación con la apropiación de la amistad con el personal de la radio que casi como si fuera parte de un ritual no escrito ellos se alegran siempre de compartir cuando son participes con la radio, el producto de sus cultivos y cosechas en caso de ser campesinos y milperos; y compartir los tacos, pasteles y refrescos en caso de ser habitante urbano; por ese espíritu muy maya e indígena de generosidad y solidaridad en que se ha construido la radio y los lazos que le dan sustancia y fondo, es que la ausencia de personal valioso de tantos años puede pesar mucho para los objetivos, la calidad y el calor característico de una radio indígena Xepet, como ninguna en la región.

La radio Xepet, como institución, en su generosidad, en su solidaridad, en su razón social de comunicar, en su razón de bienestar social, en su calidez, en su entrega, en su legitimidad, tiene más sentido con su pueblo y como base de un pacto social del mismo para con sus gobernantes, en términos de su razón de ser que va también en función de la existencia de un equipo humano y personal que representa todas esas cualidades que dicha institución del pueblo y para el pueblo debe de representar; y como en toda transformación institucional marcada por despidos sean estas empresas o dependencias, prescindir del personal que representa y ha representado los valores y objetivos de ellas, solo puede hacer pensar que lo que cambia no es el personal sino la institución en realidad.

Esperaríamos en todo caso que las cualidades que dicho personal ha tenido y mantenido en su quehacer paralelo a los preceptos de la institución dándole vida en hechos, acciones, actitudes y comportamiento, puedan ser mantenidas siempre y aún más mejoradas en pro de una radio xepet más maya y más incluyente, más legitima, solidaria y generosa con el pueblo para el cual y del cual se debe.  Como parte de esta calidad humana que ha caracterizado a la radio, está no solo dio cabida al uso del idioma maya en sus diversos programas de contenido y de entretenimiento, sino  también formó a valiosos comunicadores, como Jazmín Novelo Montejo, Felipe Tapia, Wencesalao, Miguel Sosaya Cen, entre algunos otros; y fue también sustrato ideal para la incubación y desarrollo de contenidos del saber maya y de la agricultura tradicional a través de una labor investigativa que ha sido llevada a cabo con gran profesionalidad, a fin de dar cuenta de la realidad y del vivir del pueblo maya en todo el territorio peninsular, donde habita el pueblo maya que ya desde el 2010 corresponde al  30 , 16 y 12 por ciento del total de la población total de los estados de Yucatán, Quintana Roo, y Campeche, respectivamente en el 2010, según cifras oficiales del INEGI.

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