Sedesol hace de la “feria de las semillas” una payasada

Un aspecto de la “feria de las semillas” alterna que organiza Sedesol en el sur

Peto, Yucatán, 2 de abril de 2017 (Bernardo Caamal Itzá).– Es lamentable observar cómo las instituciones –en este caso la Sedesol– se entrometen a realizar eventos como una feria de las semillas”, y los institucionaliza y banaliza.

(Sin embargo se trata ésta de la “otra” feria, la que las autoridades comenzaron a realizar hace dos años para contrarrestar la fuerza de la iniciativa comunitaria que es donde surgió este concepto. De hecho la verdadera celebración de la Feria de las semillas está festejando este año su XV edición y como siempre la realizan campesinos independientes, sin la presencia de gobiernos.)

La mañana de este domingo 2 de abril, en un evento organizado en Peto por instituciones yucatecas, los contenidos y foro de análisis por campesinos fueron eliminados y en su lugar aparecieron los payasos.
Temas trascendentales en la feria son el manejo de las semillas y de los tipos de suelo, abono, manejo del monte, semillas mejoradas y de su relación con los transgénicos, la relación de la cultura maya y la producción y la soberanía alimentaria, pero fueron todos excluidos del programa.
Sin embargo, esta “farsa” la organizan las autoridades, no los verdaderos campesinos y productores.

La invitación oficial

En sus ferias las asociaciones comunitarias siempre están pendientes que sus eventos reivindiquen el trabajo campesino y la soberanía alimentaria, además del fortalecimiento de la identidad de la cultura de los pueblos originarios en este caso, la maya.

Incluir las ceremonias mayas es una forma de revitalizar no solo la práctica de una filosofía que marca esa relación semilla con los dioses mayas, sino evidencia cómo un pueblo muestra ese vínculo con la naturaleza, no es un espectáculo y tampoco un espacio para malgastar los recursos de quienes menos tienen.

“Acarrear” a campesinos para un evento de este tipo solo muestra la poca sensibilidad de los funcionarios de “que no conocen la realidad de quienes menos tienen y de su lucha por sobrevivir en un medio ambiente cada vez más hóstil”.– Peto, Yucatán, abril de 2017.

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