Inminente la consulta indígena en Yucatán, e involucra a Mérida, Kanasín y Teabo

Palapa del cenote Sambulá en Motul, este martes

Palapa del cenote Sambulá en Motul, este martes

Mientras en Hopelchén, Campeche, la consulta a los pueblos mayas sobre la soya transgénica avanza irregularidad tras irregularidad, una noticia sorprendió esta mañana del martes a ejidatarios reunidos en Motul: es inminente el arranque de la consulta en Yucatán, y se hará en Mérida, Kanasín y Teabo.

Según informó la Misión de observación del proceso de consulta a los pueblos indígenas mayas en Hopelchén, esto plantea nuevos retos para los que luchan por el cuidado de la tierra y la selva porque serán varios los frentes que cubrir, y la complejidad que plantea la ciudad de Mérida requiere más atención.

En una audiencia pública sobre los problemas de las tierras mayas en Yucatán realizada en la palapa del cenote Sambulá, en Motul, el antropólogo Rodrigo Llanes y el informático Lorenzo Itzá explicaron a una veintena de ejidatarios (de Xoy y de Chiquilá) la importancia de realizar las consultas en lengua maya y la gravedad del asunto cuando las autoridades encargadas de la buena marcha del proceso ignoran a los habitantes.

El dictamen lo dieron de entrada los ejidatarios de Chiquilá, Quintana Roo, apenas comenzar a relatar sus luchas para recuperar una vasta extensión de tierras que “vendieron” sin saberlo porque fueron abordados con engaño.

En Chiquilá, los ejidatarios tuvieron que hacer grandes gastos e invertir muchísimo tiempo (“algunos murieron en el camino”) para revertir una maniobra de “el Mosco” quien se apropió de miles de hectáreas del ejido. Con engaños, según declararon los ejidatarios, Alfonso de Jesús Pereira Palomo alias el Mosco ocupó 17,340 hectáreas de tierras de Chiquilá tras entregar 10,000 pesos a cada uno de los 294 ejidatarios, en “préstamo” presuntamente pero luego la letra chica indicaba venta incluyendo los derechos agrarios.

 

Ejidatarios de Xoy

Ejidatarios de Xoy

Ahora, después de muchos trabajo para revertir esta situación, finalmente lo lograron pero tuvieron que pagar en especie sus deudas al Mosco, es decir con tierras.

No obstante, los ejidatarios declararon que su lucha sigue y ejemplos de otros ejidos les enseña que sí es posible cuidar sus tierras de los compradores deshonestos.

En su momento, los productores de la comisaría de Xoy, de Peto, narraron sus luchas para preservar las semillas nativas.

Las semillas transgénicas “sólo sirven para quienes la producen”, afirmó Bernardino Canul,  portavoz del grupo más grande que acudió a la audiencia convocada por la Red Juvenil de Medio Ambiente, en Motul, con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas (9 de agosto).

Agregó “Dino” que permitir que las compañías se apropien de las semillas (por ejemplo la Nal Xoy) será catastrófico para los pueblos, pero tampoco su organización podría hacer lo propio porque privaría de los granos a las generaciones futuras.

Hablando en corto con José Amado Mendoza, representante del ejido de Chiquillá, dijo contundente: “No sirve ni para los animales el maíz transgénico”.

Xoy ha librado sus propias luchas, particularmente sobre la conservación de las semillas nativas. Un incidente que tuvo mucha repercusión fue cuando acusaron al Cicy de apropiarse de su Nal Xoy, una semilla que les ha costado muchos años llegar a ella.

Rodrigo Llanes y Lorenzo Itzá refirieron a grandes rasgos cómo marcha la consulta que se está realizando en estos días en Hopelchén, Campeche, y las irregularidades de parte de las autoridades, tales como el manejo de información incompleta, la parcialidad de funcionarios al apoyar el cultivo de la soya transgénica, las maniobras para dividir las comunidades y las presiones externas.

Representante del Grupo Indignación y habitante de la comisaría de Chableka, Randy Soberanis, narró la situación deplorable en que se encuentra la población donde las tierras han sido vendidas a los millonarios, tierras que nunca serán recuperadas, tierras donde se construyeron grandes desarrollos que como simples habitantes nunca pisarán. Ante este escenario los “no ejidatarios” se organizaron y comenzaron a trabajar para frenar la venta de las tierras, y continúan con ello.

En su discurso, Soberanis llamó egoístas a los ejidatarios porque tienen que esperar morir para heredar el título a sus hijos. ¿Por qué no hacerlo antes, y dar a los jóvenes una propiedad donde vivir o trabajar lo suyo? Dijo haber denunciado a su propio padre que es ejidatario porque éste estaba decidido a vender sus tierras ejidales.

Su compañero y hermano, José Koyoc habló brevemente de los momentos históricos sobre la tenencia de la tierra en el territorio maya.

No se queden solos, recomendó Soberanis: involucren a la comunidad en sus decisiones, a las mujeres especialmente, sólo así se fortalecerán y podrán proteger mejor las tierras.

En la palapa del cenote Sambulá

En la palapa del cenote Sambulá

Una exposición posterior, a cargo de una profesional del Turismo, puso a la vista la gravedad de la situación de Holbox donde las playas ya son propiedad de los extranjeros, quienes dictan hoy días las reglas de la convivencia cotidiana. La vulnerabilidad de los jóvenes es creciente ante las drogas y el turismo sexual.

El evento en el cenote Sambulá comenzó con una ceremonia encabezada por uno de los llamados “sacerdotes mayas” (que el cronista no se lo cree), que llegó con su mantil a rayas, su banda de “gran sacerdote”, sus sonajas, caracol…

Alrededor de las tres de la tarde los participantes recibieron una charolita de cinco tacos de rica cochinita pibil que fue acompañado de un vaso de horchata. En un intermedio previo, se había ofrecido un bufete de frutas, y los mayeros bromeábamos entre nos:

míin ch’íich’en,

míin t’u’ulen

¡Acaso soy pájaro?

¿Acaso soy conejo?

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