La causa de la quinceañera es ahora nuestra causa: poeta Feliciano Sánchez Chan

Feliciano Sánchez Chan, durante una lectura de sus poemas

Feliciano Sánchez Chan, durante una lectura de sus poemas

POR Feliciano Sánchez Chan, poeta y escritor maya

Presbítero Jorge Martínez Ruz, Vocero de la Arquidiócesis de Yucatán, permítame disentir con usted sobre la disculpa pública que presuntamente emite la instancia a su cargo, y con todo respeto su misiva refleja una vez más, la visión de la iglesia con respecto a nuestro Pueblo, Cultura y Lengua, pues cuando dice que “…parte de la confusión se debe a que se habla en lengua maya…”, está poniendo en tela de juicio la capacidad de nuestra lengua, como lengua suficiente, vasta, completa como compleja, para todas las necesidades comunicativas del pueblo que la emplea de manera permanente.

Su comentario me hizo recordar las viscerales discusiones de antaño cuando la misma iglesia elucubraba sobre si los originarios de este país teníamos o no alma, sólo porque éramos diferentes.
 Con esta pretendida disculpa pública, se evidencia los humores que la iglesia (porque usted como vocero, la representa) transpira con relación con los mayas, y lo siento, pero “les está saliendo más caro el caldo que las albóndigas”.

Si su sotana se lo permite, bien haría en aprender un poco de maya y luego asistir a una serie de eventos que ocasionalmente hacemos, por cierto intitulado Ba’ax ma’ unaj a na’atik le ken a wu’uy u t’a’anal maayt’aani, dicho en cristiano, como es costumbre de ustedes demandar, sería “lo que no debes entender cuando escuches hablar maya”. Estos eventos ilustran de manera vivencial; por eso la importancia de saber hablar maya; la vigencia, vitalidad y capacidad expresiva de la lengua maya viva de nuestra península.

Su prelado, hoy amonestado, por lo que se alcanza a percibir, es un buen hablante de la lengua maya y como no aplique esos recursos lingüísticos que nosotros usamos en los citados eventos; cosa que no creo porque estaba en su centro de oficio; el pueblo percibió con toda claridad su mensaje y su “retiro” deja muchas preguntas, y para no hacer leña del árbol caído no lo preguntamos por él, preguntemos por los otros sacerdotes que recorren día a día nuestras comunidades: ¿Cuántos curas emplean este método? ¿Cuántas veces el pueblo sufre de estas vejaciones y no se atreve a hablar? ¿Esto es una confirmación de que para que la iglesia gane adeptos atemoriza, en lugar de convencer? 
El pueblo maya vive a diario estas situaciones de todo agente externo y a veces interno, pues lo mismo o peor hacen los médicos, los administradores / impartidores de justicia, los servidores de los tres niveles y órdenes de gobierno, salvo muy honrosas excepciones.

Para terminar pronto señor vocero, ahora no es una quinceañera y su familia la que se siente agraviada, pues su causa es nuestra causa. Ahora somos todos los maya hablantes quienes nos sentimos insultados y nuevamente atenaceados por el hierro candente de la iglesia, solo porque hablamos lengua maya. Y usted lo trae a la palestra, en fecha muy próxima al aniversario del cruel asesinato Jacinto Canek fue en la plaza grande de Mérida. ¿Lo sabía usted? Mérida, 9 de diciembre de 2015. 

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