La UADY, a la vanguardia neoliberal, pero “reprobada” en ciencias sociales

POR EDGAR Rodríguez Cimé

Defender los derechos del pueblo maya tiene su precio, según se desprende de la experiencia del lingüista Fidencio Briceño “despedido” de la Universidad del Oriente

El lingüista Fidencio Briceño Chel (centro)

El lingüista Fidencio Briceño Chel (centro)

Cuando las ideas del neoliberalismo sentaron sus reales en la Universidad de Yucatán en la década de los ochenta del siglo XX, lo primero que exigieron a las autoridades universitarias encabezadas por el rector fue impedir el desarrollo integral de las Ciencias Sociales por representar herramientas teóricas que permiten analizar críticamente los problemas sociales no desde un enfoque gubernamental sino desde la objetividad de los hechos.

Desde ese punto de vista, resultó indispensable revisar los planes de estudio de las escuelas de ciencias sociales de entonces: Antropología, Economía, Psicología. Y como en la Escuela de Economía la columna vertebral del plan de estudios lo representaba la Economía Política, cuyo contenido se basaba en la interpretación marxista con el libro El Capital, se hizo necesario para el poder político de orientación de “derecha” (pro empresarial) la eliminación de esta ciencia, incluso contra el derecho de los universitarios de conocer todas las teorías existentes en la Ciencia Económica.

Y al rector Alberto Rosado G. Cantón, “cómplice neoliberal”, le resultó fácil aprobar los cambios en el plan de estudios planteados por la camarilla de la escuela, liderada por el asesor sindical de “izquierda” Franti Cardeña Brito, y seguido a pie juntillas por el director y secuaces, así se hizo.

Aunque eso ocasionara “la toma de la escuela” por un mes por los futuros economistas, abanderados por el Consejo estudiantil, órgano democrático representativo de los estudiantes, como método de lucha para defender su plan de estudios progresista a favor del pueblo y no del capital de las empresas trasnacionales, como se exigía y quedaría establecido en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá. A un mes de tomada la escuela, golpeadores del gobierno rompieron la huelga a balazos.

Esto viene a recuerdo, hoy que las nuevas autoridades de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) se llenan la boca para asumirse como un centro de estudios superiores de “vanguardia”, cuando andan “reprobados” en el desarrollo de las ciencias sociales, pues es un secreto a voces los enormes vacíos conceptuales representados por la carencia de carreras realmente necesarias como Filosofía y Letras, Ciencias Políticas o Sociología.

Estos “huecotes pedagógicos” llegan al colmo cuando se da a conocer que en el atraso en las ciencias sociales se ha llegado al caso extremo en la Facultad de Antropología de la UADY de eliminar una ciencia realmente indispensable en una región eminentemente maya, la lingüística, donde se requiere de esta herramienta conceptual de análisis social.

Pero el mal ejemplo cunde: en la Universidad de Valladolid, que presume de “intercultural” siguiendo los malos pasos neoliberales de la Facultad de Antropología de la UADY, sus autoridades llegaron al caso de plantear también la desaparición de la ciencia de la lingüística, a lo cual se opuso terminantemente nuestro máximo pensador maya contemporáneo, doctor en Lingüística Fidencio Briceño Chel, entonces tutor de tesis de los estudiantes, lo que ocasionó que literalmente “lo sacaran de esa universidad”, como el mismo me comentó.

El meollo del asunto fue que Briceño Chel defendía el derecho de un universitario a presentar su tesis final en su idioma maya, a lo cual se oponía la dirección de la escuela, aún cuando la naturaleza “intercultural” de esta universidad pública sugiere esta posibilidad a sus alumnos, lo cual fue el motivo, que no razón, del despido de Fidencio.

Señor Rector: hasta cuando se va a poder contar en la UADY con las otras opciones de carreras en las ciencias sociales en una región eminentemente maya, de glorioso pasado, cuyo atraso contemporáneo debido a las políticas económicas erróneas es una lacerante realidad.– [email protected] (Colectivo Cultural “Felipa Poot Tzuc”)

  • Josef

    ¿Está diciendo que la Antropología no es una ciencia social?, una disciplina no necesariamente está encerrada en sus propios límites.

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