Peto, más retrocesos que avances

Una calle de Peto

Una calle de Peto

POR BERNARDO CAAMAL ITZÁ, comunicador maya. Higinio Chan Acosta, presidente municipal de Peto, presentó anoche su último informe de gobierno para lo cual sólo uso un proyector de cañón y vídeos para informar de los “avances y del intenso trabajo” realizado en su trieño. No obstante, la realidad es que Peto estuvo estos tres años en el abandono.
Municipio ubicado a más de 150 kilómetros de la ciudad de Mérida, Peto es un lugar donde la inversión pública brilló por su ausencia y los programas gubernamentales fueron mal aplicados por los tres niveles del gobierno durante este trienio que concluye.
Peto vive sus peores dolores de cabeza respecto al crecimiento de pandillas y de la delincuencia organizada; durante estos tres años hubo robos a importantes comercios, y uno a mano armada a conocido empresario local.
En sus calles, amas de casa, tricitaxis y ciudadanos en general son detenidos en plena luz del día para ser robados; esto es una sola muestra de lo que sucedió estos últimos tres años: la delincuencia creció, incluso hubo varios muertos relacionados con las pandillas. Curiosamente los jóvenes que participan en estos grupos, revelaron hace algunos meses que los presidentes (o alguien que aspira a gobernar este municipio) les financian actividades y reciben misteriosos apoyos.
De tal forma que sólo en los últimos meses en varias colonias de Peto ha habido tiroteos y cuchilladas, y las piedras no faltaron en sus batallas campales.
En este periodo hubo varias muertes maternas, y que no fueron denunciadas, como sucedió en un caso de Chacsinkin, y quienes pagan las consecuencias son los hijos y familias fragmentadas; hubo varios casos en que ciudadanos reportaron su detención arbitraria por la policía estatal y coludida con el municipio, como el caso de José Alfredo Ceballos Borges, de 43 años, quien fue detenido en su domicilio y los agentes lo llevaron en el predio de conocido taquero en la población, y “la justicia se efectuó “ en su parcela.
Las calles y las lámparas de parques, colonias y comisarías se encuentran en las peores condiciones; mucho de estos lugares se encuentran en penumbras, y el asunto del agua potable fue el talón de Aquiles del gobierno local. Este desmanteló una de las bombas ubicadas cerca del rastro municipal y dejó sin agua a los habitantes de la colonia San Fernando durante más de dos años, situación subsanar en las últimas semanas que concluya su administración.
Amas de casa recordaron viejos tiempos en que tenían que caminar varias cuadras para acceder al agua y lavar su nixtamal en las calles, mientras que en los domicilios muchos pasaron penalidades para acceder al vital liquido, pero lo peor lo vivió gente de la tercera edad.
Ante la demanda de la población, la administración inició un proyecto de rehabilitación del sistema de agua potable, abriendo enormes zanjas y colocando pequeñas tuberías en algunas comisarías y de las principales colonias de Peto, según la autoridad para atender la falta del vital líquido que los habitantes sufrieron durante más de 3 años.
Muchas calles nunca han sido reparadas en más de 20 años.
Ciudadanos se quejaron de que el primer edil se caracterizó por gobernar solo para quienes simpatizan con su partido, incluso hubo personas de la tercera edad con lágrimas en los ojos señalaron al maestro por su mal trato con la gente.
“Eso sí tiene: un rancho flamante y tengo una de mis hijas que trabaja en su maquiladora”, dijo uno de los entrevistados.
Chan Acosta trató de mostrar algunos de sus trabajos como la construcción de domos, en parques y colonias, y en muchos de ellos como las del parque de la Esperanza, pero en este lugar luce un logotipo de que se hizo con recursos de emigrantes y federal, y otros que solo quedó en promesas, como el de Xoy.
En el ramo agropecuario no sobresalió el trabajo con los grupos agroproductivos, incluso ahora más de 2,000 campesinos milperos, más de la mitad afrontan pérdidas en sus cultivos realizados en las milpas mayas y se espera grandes pérdidas en las cosechas para este año.
Muchos ciudadanos entrevistados señalaron que fueron tres años de retroceso municipal y en este tiempo no se escuchó y no se vio el trabajo de los consejales de oposición (en este caso representados por el PAN), quienes solo representaron sus intereses personales.
En Peto viven más de 20,000 habitantes de acuerdo con las cifras del INEGI, pero ahora ante la falta de obras públicas que permitan el arraigo de la gente en sus respectivas comunidades, es común observar cómo la gente sale de sus comunidades en busca de trabajo en Mérida o en la Riviera Maya.
Los recursos que envían los emigrantes son los únicos que dinamizan la economía local.

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