Ticul : pregoneros de antojitos y viandas

POR EDGAR RODRÍGUEZ Cimé, del Colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

 

“…Miel, miel, pámpano fresco, carbón, marchanta, carbón…
Este es Campeche señores / la tierra del pregonero /
Se levanta con el sol y se oye con los luceros…

El pregonero (Los socios del ritmo)

Una ama de casa desgrana maíz

Una ama de casa desgrana maíz

Para quien desee conservar el peso y la figura, vivir en Ticul significa un gran riesgo por su enorme oferta de viandas y antojos de tutti frutti que son ofrecidos desde las, ¡hágame usted el bendito favor!, siete de la mañana mediante el tradicional sistema del voceo comunitario desde los ubicuos tricitaxis y mototaxis por las colonias populares.

Cual vocalistas de Los socios del ritmo, el legendario conjunto tropical campechano pionero de la cumbia mejicana a principios de los sesenta, desde el pedaleo del tricitaxi hasta el acompañamiento musical de los mototaxis, los conductores anuncian por los barrios desde la siete de la mañana: “El amigo Casanova les invita a pasar por sus tacos, tortas y raciones de la “rica y sabrosa (sic) cochinita pibil enfrente de la gasolinera de San Enrique!”.

Parece que todo mundo sabe que tratándose de arte en barro y piedra o manufactura de zapatos de Dulcineas y Amazonas, la llamada “Perla del Sur”, Ticul, es una potencia aunque ignoran la potencia gastronómica de sus cocineras disribuidas por las colonias. San Enrique es un botón de ejemplo: guisos tradicionales, antojitos, su majestad: el poc-chuc, cocinas vecinales…

En Ticul, gourmets uayés, comelones y chefs locales liderados por los conocidos vecinos “Benny”, “Doña Mary”, “Casanova” o Candelario González le han declarado la guerra santa a la llamada “comida sana” y ofrecen al respetable todo un arsenal de lonjas y viandas “como para chuparse los dedos hasta de los pies”, como dice mi hija la Monona, donde se entremezclan las cocinas maya y mestiza: brazo de reina, panuchos de huevo duro o relleno negro de puerco.

Además de su cocina maya prehispánica: tamales, vaporcitos, kabax de chaya, chamchamitos (envueltos en hoja de elote) o pibes, dos guisos mestizos distinguen a esta ciudad del sur de Yucatán: la carne asada (pok chuk) que se puede degustar desde la tradición del restaurant Tutul Xiu hasta la cocina económica La conquista, en el Bazar de Comidas, donde se come rico; y su majestad el Queso Relleno, cocinado como mandan los cánones de la cocina maya yucateca en el restorán El Mirador, situado en la misma serranía a la entrada a este bello lugar.

Pero, independientemente de su riqueza gastronómica, Ticul llama la atención porque un enorme contingente de tricitaxis y mototaxis de las colonias populares de esta ciudad creciente está empleada como pregoneros contemporáneos anunciando delicias del paraíso maya yucateco:

“¡Ya salió la chicharra caliente con kastakán, entrecijo y su cascarita en El Cochino Encebado, en la calle 19 entre 30 y 32. Le estamos esperando!”. “¡Desde estos momentos ya tenemos carne fresca de cerdo a sesenta pesos: codíos (sic), espinazo, costías (doble sic) y chicharra rica y sabrosa (supersic), calientita!”. “¡Choko xix caliente para su cena. Está saliendo ahora. Venga pronto porque se nos gasta, y luego le quedamos mal!”.

Por eso, ante los latigazos del desempleo sobre los ex trabajadores campesinos, el pregón, en su versión contemporánea: en tricitaxi o mototaxi, se convierte en opción para enfrentar las dentelladas del Monstruo Neoliberal para anunciar de todo, pero principalmente comidas: pescado fresco y frito; balnearios con piscinas; carnes de cerdo, pavo, gallo (de doble pechuga), gallinas y huevos de patio; mariscos; desayunos, almuerzos y cenas con antojitos variados… Mérida, abril de 2016

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