Para la seguridad en Yucatán, un “escudo cultural”, no policiaco

POR EDGAR RODRÍGUEZ Cimé, del Colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

Promocional del gobierno del Estado de Yucatán en Facebook

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Los escritores, actores y directores de teatro del colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc” estamos listos para ofrecer nuestras creaciones en apoyo de los sectores humildes de nuestro pueblo maya yucateco

A diferencia de civilizaciones antiguas que basaron su grandeza en la conquista de otros pueblos, los mayas precolombinos tuvieron un desarrollo intensivo de la ciencia, el arte y la cultura, con epicentro en el descubrimiento del cero en sus matemáticas, lo cual les permitió el estudio del tiempo y el espacio alcanzando altos niveles, al grado de ser conceptualizados hoy día como una de las cinco grandes sociedades del pasado, junto con China, Egipto, Grecia y Roma.

Quienes poseemos genes mayas en Yucatán provenimos de una alta civilización antigua tipificada, a diferencia de los pueblos que basaron su poderío en su fuerza guerrera, por un pensamiento y una sensibilidad basadas en una filosofía respetuosa hacia nuestra madre Tierra, como de toda vida vegetal, animal y humana alimentada por ésta. En resumen: los mayas antiguos fueron un pueblo sabio y hoy [sus herederos] somos un pueblo pacífico.

Hoy formamos casi el 50 % de la población en Yucatán, y hablando de los mestizos (cruza de mayas y descendientes de criollos), los genes mayas también están presentes con sus correspondientes códigos de herencia cultural, como sostienen antropólogos e historiadores, lo cual nos habla de una mayoría de la población yucateca con rasgos culturales históricamente no violentos.

Si a este sedimento cultural le agregamos hoy día la cantidad de actividades relacionadas con el arte, la ciencia, el entretenimiento y la cultura promovidas desde espacios tanto institucionales como por artistas y promotores independientes, nos da una especie de “vacuna cultural”, como escudo protector contra los “malos caminos” a tomar por niños y jóvenes en lo futuro.

Las experiencias vertidas por compañeros artistas de diversas disciplinas en la reunión donde el Gobierno de Yucatán le presentó a la “comunidad artística” el Plan de Seguridad llamado Escudo Yucatán, dejaron muy claro que nuestra participación entre niños, jóvenes y adultos, por supuesto incluidas mujeres, en las actividades culturales y artísticas realizadas definitivamente promueven “caminos sanos” en su desarrollo posterior.

Cuando a un niño se le acerca frecuentemente a los numerosos caminos del arte y la cultura, sobre todo desde la primera infancia, y éste penetra su pensamiento y sensibilidades interiores, aunque después se le “encimen” antivalores contrarios se está contribuyendo determinantemente a cimentarle valores intelectuales que formarán parte de su yo interno para siempre en su personalidad. Esto no lo digo yo, sino los especialistas en psicología.

Pero, además, a mí me ha tocado ser testigo de cómo el arte y la cultura, cuando se proponen como opciones, increíblemente funcionan como estrategias para la readaptación social entre adolescentes, jóvenes y adultos internos tanto de la Correccional de Menores como del Centro de Readaptación Social, lo mismo en su sección varonil como femenil.

Pongo dos botones de muestra: Afrodita Méndez (nombre inventado para no balconearla) fue internada por homicidio imprudencial. Al inscribirse a un Taller literario impartido por Francisco Lope Ávila, lo cual le permitió reducir su condena, descubrió su vocación por las letras y comenzó su “carrera” hasta ganar un Concurso Nacional de Narrativa para Internas. Hoy, libre como las palomas, continúa su “carrera literaria” con su nuevo compañero, un artista visual, muy amigo.

Como la personalidad juvenil le demanda al joven “ser alguien” para “valer” ante la sociedad (la banda; las morras), y esto solamente se logra con prestigio, poder o dinero, y no contaba con ello, el “Mara” –líder de la ganga de cholos “Sur 13”– lo consiguió por la otra “vía”: la violenta. Pero después de cerca de veinte ingresos al penal, y de animarse a crear rimas de rap para cantar, descubriendo su talento y sensibilidad, con el apoyo de una casa grabadora local y de las autoridades del Cereso que creyeron en él, hoy día el “Mara” “volvió a volar” y se volvió rapero exclusivo de una empresa de artistas urbanos que lo promueven a nivel nacional.

Por eso, ante resultados culturales concretos tanto en la prevención como en la readaptación social entre jóvenes y adultos, que hoy se convierten en “brillantes ejemplos”, los creadores de la cultura y el arte en Yucatán nos preguntamos: ¿por qué se piensa invertir mil quinientos millones únicamente en tecnología en seguridad, en tanto que al “Escudo cultural” que nos mantiene protegidos, hasta ahora, no se le está aumentando su presupuesto cuando ha demostrado su real efectividad?– Mérida, abril de 2016. [email protected]

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