Edita Sedeculta una trilogía de la resistencia de los mayas en la Colonia

Por EDGAR RODRÍGUEZ Cimé, del Colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

El escritor y dramaturgo Armando Dzul en foto de archivo

El escritor y dramaturgo Armando Dzul Ek, el último a la derecha, en foto de archivo

El domingo 17 de julio pasado no podía faltar al cumpleaños de don Armando Dzul Ek, escritor y director de teatro maya contemporáneo y excelente amigo y maestro pues venía de superar un infarto que le produjo un lamentable estado vegetativo del cual está saliendo, y en mucho ayudado por sus ganas de vivir y su encomiable pasión por la cultura y el arte. Una muestra es su recién concluida Trilogía de Teatro Maya a punto de editarse.

Don Armando Dzul Ek es uno de nuestros viejos sabios mayas. Acaba de concluir su obra maestra en el teatro  contemporáneo: Trilogía del teatro épico maya. Esta trilogía contempla los tres grandes momentos de la historia de la sociedad maya colonial: El Auto de fe de Maní, La rebelión del Rey Jacinto Uc de los Santos Canek Chichán Moctezuma y La guerra de liberación maya de 1847 a 1901.

Dado que desde que cayó enfermo hace unos meses don Armando Dzul Ek no sabe nada del destino de su trilogía, aprovechando el viaje a Oxkutzcab me solicitó averiguar en la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) en qué fase se encontraba la edición de este texto. El mismo director de Patrimonio Cultural me confirmó su próxima impresión, que dada su importancia, desean presentar en la Feria del Libro del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de Méjico.

Agradezco al maestro y amigo don Armando por haberme invitado a redactar el prólogo de La rebelión del Rey Jacinto Uc de los Santos Canek Chichán Moctezuma, que me sorprendió y me hizo dudar porque, aquí entre nos, siendo un simple escriba “jamás me imaginé prologando una Señora Obra del teatro maya contemporáneo”.

Además de familiares y gente cercana al festejado, estaba entre los invitados el conocido lingüista norteamericano Donald Frischmann, de la Universidad de Texas, especialista en literatura maya y “compadre, amigo y discípulo” del maestro Armando Dzul Ek, quien también, en corto, nos compartió su “última obra”: El retorno de la palabra: Antología de 11 escritores mayas contemporáneos de Quintana Roo, en proceso.

Es necesario subrayar que con esta obra se completan tres libros dedicados a sendas antologías de los escritores mayas contemporáneos de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, en los últimos 30 años: Palabras de los seres verdaderos (2004), Los nuevos cantos de la Ceiba (2015) y El retorno de la palabra (en proceso).

Donald, investigador de la cultura maya por la Universidad de Texas que llegó hace treinta años a Oxkutzcab fascinado por conocer al escritor y director de teatro maya, Armando Dzul Ek, para convertirse en su “discípulo, amigo y compadre”, fue el orador encargado de resaltar la humildad, el trabajo creador y la entrega del festejado que lo ha llevado a convertirse en un excelente ejemplo de un creador de arte comprometido con su sociedad maya.

Asimismo, en el texto Pensadores Mayas Contemporáneos, libro de entrevistas con 13 escritores mayas de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, donde él, junto con otros Halach Winiko’ob del pensamiento y la palabra encabezan la lista a punto de entrar a la imprenta de la Editorial Oblicua, en Barcelona, España, apenas la Sedeculta libere el otro 50% del presupuesto de la coedición; también se le rinde un reconocido homenaje a don Armando como uno de los pioneros en la reconstrucción del teatro maya en su época actual.

Como menú musical para acompañar la cena estuvo el mariachi Estrella del Sur, que acompañó a don Armando Dzul Ek cuando al mostrar que, en verdad, “no canta mal las rancheras”, se aventó Tristes recuerdos, una canción clásica de Antonio Aguilar (como dedicándosela a su pasión: el teatro maya, olvidado durante su estado vegetativo):

“El tiempo pasa, y no te puedo olvidar. / Te traigo en mi pensamiento constante, mi amor. / Y aunque trato de olvidarte, cada día te extraño más. / Las noches sin ti agrandan mi soledad / que a veces he estado a punto de irte a buscar. / Dime qué cosa me hiciste que no te puedo olvidar. / Si vieras yo cómo te recuerdo, / y en mis locos desvelos le pido a Dios que vuelvas. / Si vieras yo cómo te recuerdo, / será porque aún te quiero…”.– Mérida, 25 de julio de 2016. edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

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