U Yits Ka’an, una escuela de resistencia cultural

POR JESÚS SOLÍS Alpuche, escritor y activista ciudadano

Feria de saberes mayas en Hunucmá organizada por U yiits Ka'an

Feria de saberes mayas en Hunucmá organizada por U yits Ka’an

Se dice que nuestro planeta Tierra es uno de los mejores en el Universo. No obstante la equivocación de los sistemas de desarrollo, que por su naturaleza en la actualidad son de extrema depredación, la Tierra cuanta con recursos naturales extraordinarios para la vida.

Este domingo tuve en Hunucmá la oportunidad de platicar con integrantes de la Escuela Ecológica de Mani U Yits Ka’an, entre ellos uno de sus fundadores, Atilano Ceballos Loeza, sacerdote católico, que con otros de su generación como Raúl Lugo, Augusto Romero, Luis Medina y Técnicos de Chapingo, como Mauricio Macossay, iniciaron este proyecto hace 25 años.

Da gusto que los proyectos solidarios auténticos persistan, y aun con escasos recursos económicos tengan éxito, pues el valor de la escuela está fundamentalmente en el desinterés económico y la solidaridad entre las diferentes clases sociales preocupadas por una vida digna y sin la amenaza de los diferentes estados de contaminación propias del sistema económico de dominación.

Jóvenes univeritarios, como Daniel Ficher y Pepe Navarrete, piensan en nuevas generaciones de agricultores como de superhombres, sobre todo en materia de ecoagricultura.

Confianza en el trabajo de la tierra

Confianza en el trabajo de la tierra

Cuando les digo que el desarrollo sustentable y la autonomía alimentarias son un bonito oxímoron dentro del marco del desarrollo de los mercados capitalistas neoliberales y su publicidad, no se asustan. Dicen que la dignidad del trabajo de producción en el campo no se va a perder nunca. Y el trabajo de los campesinos en México es indispensable. Los necesitamos y muy pronto su verdadero papel de producción para la autosuficiencia o incluso para nuestro autoconsumo, y su relación con la tierra es indispensable. Daniel Ficher dice que tiene producción en su solar de más o menos media hectárea, por lo que la crisis alimentaria desde los mercados no le asusta. José Navarrete es diseñador de vivienda adecuada a las condiciones de la región o la localidad.

Platicar con Atilano Ceballos de producción orgánica, soberanía alimentaria, medio ambiente, es un agasajo, pues parece que tiene más de ecologista que de sacerdote católico. Hablamos del Kuxa’an suum, de la Constituyente, de la Visita del obispo Raul Vera a la Escuela de Maní, y hasta de mi visita al Arzobispo Gustavo; y de los amigos del decanato de sacerdotes que en la década de los noventa del siglo pasado le dio mucha guerra a los abusos oficiales de orden común.

La escuela de agricultura U Yits Ka’an desde hace diez años ha acumulado valiosos logros, aunque también se ha enfrentado a importantes obstáculos. La escuela está viva gracias a la entrega, pasión y esfuerzo de su creciente comunidad de 200 egresados, alumnos, profesores, operativos, directivos y promotores, quienes la hemos estado construyendo a partir de las coincidencias, sin dejar de reconocer nuestras particularidades y diferencias.

Jesús Solís Alpuche posa con dos de sus amigos. Una señorita no identificada y el presbítero Atilano Ceballos

Jesús Solís Alpuche posa con dos de sus amigos. Una señorita no identificada y el presbítero Atilano Ceballos

Más que un centro educativo tradicional, la escuela pretende ser un centro de resistencia cultural indígena y campesina, que no sólo evoque el pasado como elemento inspirador, sino que busque una resistencia activa y propositiva que se enfrente a las políticas neoliberales formando integralmente hombres y mujeres, campesinos mayas, para la vida y el trabajo rural mediante la revaloración de las tradiciones y costumbres culturales y éticas rurales, el impulso de procesos autogestivos de desarrollo rural sustentable, comunitario, y la práctica de la agricultura ecológica, con sus potencialidades sociales y económicas.

Desde las 930 de la mañana a la 13.30 se promovió la venta de fertilizantes extraídos de la lombricultura, pomadas, miel, hojas de nim molido, maíz nativo y otros productos orgánicos. Se habló de la importancia de impedir la siembra de transgénicos y el uso de químicos e insecticidas en el agro, con la participación de productores y alumnos de las diferentes sedes como Hunucmá, Mama , Peto, Valladolid, Yokdzonoot, en Quintana Roo, San Simón y otros municipios que trabajan proyectos de la Escuela Ecológica, en sus respectivas comunidades.– Hunucmá, 10 de abril de 2016. Mail: [email protected]

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