Indígenas, sólo folclor para el turismo

Por EDGAR RODRÍGUEZ Cimé, del Colectivo Cultural “Felipa Poot Tzuc”

Los indígenas reducidos a folclor para el turismo

Foto Bernardo Caamal Itzá / Los indígenas reducidos a folclor para el turismo

¡Solamente 1 de cada 5 niños “indígenas” que comienzan su primaria  la concluyen!

 

Qué celebramos los 9 de agosto si los pueblos “indios” no son libres. Si ayer fueron sojuzgados por “el hombre blanco y barbado”, hoy lo es por “el hombre mestizo y barbado” encargado de las instituciones destinadas a “velar por la preservación de su idioma y su cultura”, como objetos folclóricos para el turismo nacional e internacional que tan buenos billetes generan para las arcas del país.

El año de 2016 está dedicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “al derecho a la educación y por ello ha declarado que en el mundo la mayoría de los pueblos indígenas –debido a las leyes– no pueden ejercer plenamente su derecho a la educación, y existen graves disparidades en materia de instrucción educativa pública entre los pueblos indígenas y la población en general”.

Un claro ejemplo entre los mayas de la Península de Yucatán lo han señalado frecuentemente personalidades de nuestra cultura materna, desde los más prominentes intelectuales como el lingüista Fidencio Briceño Chel, profesor de varias universidades locales y extranjeras hasta conocidos profesores del medio indígena como Jaime Novelo:

“¿Hasta cuándo la Secretaría de Educación Pública va a implementar un sistema de estudios integral bilingüe bicultural que abarque la educación básica, la educación media, la capacitación productiva, y la educación media superior y superior destinada a preservar y desarrollar la cultura maya”, como señalan las leyes internacionales correspondientes, acorde con las necesidades de los niños mayas monolingües, o no, así como de las otras 67 etnias mejicanas, que “ven cancelado su derecho a recibir una educación en su propio idioma”, como sí la reciben los niños y jóvenes de las ciudades de Todo Méjico?”.

De hecho, legalmente se considera a los pueblos y comunidades indígenas como “objetos de atención” y no como “sujetos con derechos”, que implicaría respetar –sobre la base de su autonomía y autogobierno– “su propio poder y capacidad de decisión desde sus propias formas de organización social y política”.

En este escenario es necesario recordar que “como pueblos con identidad propia, las culturas originarias han desarrollado sus propios sistemas de conocimiento, valores, instituciones, prácticas y economías, así como sus propios métodos de transmisión de conocimientos, la mayoría de las veces basados en la gestión sostenible de los recursos naturales” (lo cual hoy, ante las terribles consecuencias del cambio climático, sirven de ejemplo a seguir en el mundo contemporáneo).

Sin embargo, la contrarreforma indígena de 2001 plantea su esencia colonialista (protectora, ante “la minoría de edad” de los pueblos étnicos) en el Artículo 2 constitucional, apartado A, inciso IV: “Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos, culturas e identidad”.

Lo mismo en el apartado B, inciso II, que lista las obligaciones del Estado-Gobierno con los pueblos indígenas: “Garantizar e incrementar (¡qué generosos!) los niveles de escolaridad, favoreciendo la educación bilingüe y bicultural (¡lo que justamente no se hace!), la alfabetización, la educación básica, la capacitación productiva así como la educación media superior y superior (las cuales sí se fomentan, pero exclusivamente en castellano y no en maya).

¿Qué celebramos el 9 de agosto?­– edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

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