Zapatistas hoy: “Vivimos mejor que los que se han vendido a los partidos”

POR EDGAR Rodríguez Cimé

Foto Luis Peniche / Maestros de la escuela zapatista de la comunidad de Sititil, Chiapas

Maestros de la escuela zapatista de la comunidad de Sititil, Chiapas (Cortesía Luis Peniche)

Desde 1994, la vanguardia del movimiento de liberación de los pueblos originarios: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en su lucha por su emancipación lanzó un “¡Ya Basta!” de la miseria y el olvido en que se encontraban acorralados por el monstruo capitalista en los últimos 500 años en Méjico, y hoy a más de veinte de emprender un camino diferente orgullosamente pasan revista a los pequeños (grandes) logros obtenidos comunitariamente.

Durante una sencilla, pero histórica ceremonia, como cuando se empieza a cambiar el mundo, presidida por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), máximo órgano dirigente del EZLN, el grupo insurgente que se levantó en armas el 1 de enero de 1994, conmemoró su 22 aniversario con un mensaje dirigido a los miles de jóvenes que integran este grupo armado en el sureste de Méjico.

Dejaron muy claro que la rebeldía indígena la originó la miseria y el olvido a los que los tenía sometido el Gobierno, como falta de cumplimiento de leyes internacionales, por lo cual sus principales demandas de entonces, las cuales continúan siendo válidas, fueron: “tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda digna, independencia, democracia, libertad, justicia y paz para los pueblos originarios”, despectivamente llamados “indígenas”.

Fotografía Luis Peniche / Músicos amenizando el cambio de autoridades autónomas en el Caracol IV "Morelia", el 1 de Enero de 2014

Músicos en cambio de autoridades en el Caracol IV “Morelia”, el 1 de enero de 2014 (Cortesía Luis Peniche)

Recordaron que si bien el “alto al fuego” trajo como consecuencia el acuerdo del respeto a sus formas de organización y de gobierno autónomos, el gobierno incumplió su palabra pues continuó la represión, paramilitar y policíaca, hacia las comunidades indígenas, así como faltó a su promesa de “crear condiciones de desarrollo para los indígenas” porque todo se redujo a migajas (programas asistenciales) y no a políticas económicas en esa región.

Asimismo, los programas sociales del gobierno no fueron una solución a la miseria reinante sino únicamente “migajas” (como cobrar “tareas agrícolas” sin realizarse, pero a cambio de buenos votos) que fomentaron la holgazanería y el clientelismo político”. La “cultura laboral” ancestral que existía antes de los apoyos oficiales se perdió en el laberinto de la corrupción política. Y “donde antes había hambre y pobreza, hoy la sigue habiendo pero, además, a eso se le sumó la desesperanza”, a cambio del encumbramiento de políticos de todos colores.

Por eso hoy, a 22 años de emprender un camino diferente al de la explotación capitalistas, los hermanos mayas del EZLN pueden orgullosamente enlistar los pequeños-grandes avances en su universo anticapitalista regido por sus propios usos y costumbres en sus propios territorios autónomos, en el estado de Chiapas, al sureste de Méjico.

El subcomandante Moisés fue muy claro: “Empezamos a formar nuestro propio sistema de gobernar, con nuestra propia educación, nuestra propia salud (pública), nuestra propia comunicación, nuestra propia forma de trabajar cuidando a nuestra madre tierra; hicimos nuestra propia política como pueblo y nuestra propia ideología de cómo queremos vivir como pueblos, con otra cultura”.

Fotografía Luis Peniche / Escuela en el municipio autónomo Comandanta Ramona

Escuela zapatista en el municipio autónomo Comandanta Ramona (Cortesía Luis Peniche)

Además: “Las comunidades que son nuestras bases de apoyo, no sólo están mejor que hace 22 años; su nivel de vida es superior (según estadísticas) al de quienes se han vendido a los partidos de todos los colores. En nuestras comunidades tal vez no hay casa de cemento (modernas), ni televisiones digitales, ni autobuses último modelo, pero nuestra gente sabe trabajar la tierra. Lo que se pone en su mesa, la ropa que las viste, la medicina que las alivia, el saber que se aprende, en fin, la vida que transcurre, es SUYA, producto de su trabajo y de su saber. No es regalo de nadie”.

En síntesis, buenos logros en términos de la ”Buena Vida”, como concepto del hermano país andino de Bolivia, es decir, una forma de vida sencilla y humilde que cubra lo básico para el desarrollo de una vida digna: tierra, trabajo, alimentación, salud, educación, cultura, vivienda, justicia… Y no en función de un estilo de vida lujoso y derrochador, causante de la agonía de la Madre Tierra, como la vida norteamericana, el American Way of Life. CONTACTO edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx (Colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”)

 

 

 

 

 

 

 

 

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