Felipe Carrillo Puerto, desmitificando al cacique de Motul

POR Gilberto Avilez Tax[1]

Revista Social. Magazine ilustrado mensual, vol. II. Mérida, 1 de febrero de 1928, n. 16. Biblioteca Yucatanense

Revista Social. Magazine ilustrado mensual, vol. II.
Mérida, 1 de febrero de 1928, n. 16. Biblioteca Yucatanense

Leyendo La Jornada maya, me topo con un artículo sobre las relaciones de Felipe Carrillo Puerto con la prensa, antes y durante su gobierno “socialista”. Como bien dice el maestro Felipe Escalante Tió, autor del artículo, desconocemos muchas aristas del cacique regional de Motul,[2] hasta el punto de que, siguiendo la tónica acrítica impuesta por los que se dicen “herederos” de Carrillo Puerto, y que cada tres de enero recrean una especie de vampirización y misa laica en el Cementerio General de Mérida donde se encuentra la Rotonda a los Socialistas Distinguidos;[3] en realidad contamos con más hagiografía que historiografía sobre la vida y obra del motuleño.[4] Y aquí vale decir, que más que herederos de Carrillo Puerto, los priístas yucatecos podrían verse como los herederos del representante del Callismo en Yucatán, Bartolomé García Correa, alias el Box Pato, que aunque fue presidente del Partido Socialista del Sureste, sus restos no descansan en la Rotonda, tal vez por las implicancias históricas de lo que significa la frase Opichén, 1933.[5]

La vida de don Felipe ha sido “narrada en forma compacta y lineal, prácticamente sin cuestionamientos, y salpicada de anécdotas románticas”, nos recuerda el maestro Escalante Tió, hasta convertir el día de su muerte en un “santoral del Estado” donde hacen presencia los políticos profesionales del priísmo desde 1926, cuyas ideas agraristas, indigenistas y de justicia social actuales, en casi 100 años de distancia, resultan diametralmente opuestas a las que Carrillo Puerto pensara para el Yucatán de ese entonces.

La hagiografía sobre Carrillo, que no así la historiografía, es vasta y diversa: desde el trabajo más acabado, pero a veces idealizado, de Manuel Sarkisyanz (tiene parrafadas de new age), hasta textos de colombianos y escritores del patio peninsular, así como tantos otros infumables tinterillos de la prensa diaria: a Carrillo Puerto, para estos historiadores y merodeadores de las márgenes de Clío, se le ha acostumbrado a prenderle velas desde el día siguiente de su asesinato cobarde a manos de los oligarcas del henequén, pero muy pocos, salvo el clásico librito de Francisco Paoli y Enrique Montalvo, los estudios de Gilbert Joseph y, a veces, el mismo Manuel Sarkisyanz,[6] se han atrevido a estudiarle sin los tintes de la ideología, el oficialismo ignorante y el chabacano romanticismo en que incurren bastantes escritores de “izquierda”. En un texto anterior, recordé algunos tópicos que se le podrían tachar al periodo carrillista, y esto se puede sintetizar en que el motuleño fue, como sus enemigos de “clase”, todo pero menos un demócrata.

En ese sentido, en el 92 aniversario de la muerte del líder motuleño, por las redes sociales fuimos partícipes de los grandes fastos que el priísmo yucateco realiza para honrar la memoria de su “legitimador”, de su “referente moral”, y su “ejemplo político” por los siglos de los siglos. Igual, por las redes sociales, se supo que Morena, Yucatán, realizó también un homenaje al líder “socialista” motuleño, en un parque de Mérida que lleva su nombre. Ahí, el presidente de Morena en el estado, un historiador de la masonería en Yucatán y divulgador de los temas manidos de la historia regional, señaló que Carrillo Puerto no es propiedad de ningún partido: “Tergiversada por la historia oficial, su vida y obra todavía permanece como parte de las aspiraciones del pueblo yucateco por una vida mejor, porque Felipe Carrillo Puerto al igual que otros personajes como Salvador Alvarado, Rogerio Chalé, Felipa Poot o Efraín Calderón Lara, no son propiedad exclusiva de un partido o de una parte de la sociedad, sino pertenecen a la historia profunda de nuestro estado”.[7]

Desde luego que estamos de acuerdo con el presidente de Morena Yucatán: la memoria de Carrillo Puerto no es propiedad de ningún partido, pero tampoco creo que Morena tenga que seguir con la vieja idea de que Carrillo Puerto representa un modelo de democracia para Yucatán. Basta leer los periódicos de la época –no solamente La Revista de Yucatán– e indagar en los archivos estatales y nacionales, para comprobar que el de Motul era todo, pero menos un demócrata, y que desde luego utilizó el recurso de la violencia –la cual tuvo tintes fascistas[8]– para modificar el estado de cosas del Yucatán salido de los años de la gigantesca mazmorra henequenera. Ni oficializar, pero tampoco idealizar y olvidar que Carrillo Puerto tenía una vena extremadamente autoritaria.

En ese sentido, es pertinaz la crítica que el analista político, Pedro Echeverría, ha realizado a Morena Yucatán en este tópico: al parecer, los políticos de Morena Yucatán tienen el mismo santoral estatal. Para Echeverría, y coincido en esto, Carrillo Puerto y su gobierno no puede ser tildado de “socialista”,[9] y era un hombre que no tuvo buenas relaciones con los pocos obreros yucatecos, pero sí con los campesinos. Los homenajes, las estatuas y las guardias de honor, son un vicio de la democracia en pañales, vicios que pueden ser considerados la herencia maldita de la larga escuela priista en el poder: Carrillo Puerto, nos recuerda el maestro Echeverría, “no aceptó a Marx, a la internacional, a Lenin, a los III internacional y sí a la CROM de Morones y Yúdico. No hay pruebas de haber traducido ninguna Constitución al maya ni tampoco que 60 mil campesinos estuvieran puestos a defenderlo. Así que en adelante echemos a un lado la propaganda y metamos más reflexión. No deben hacerse muchos homenajes a personas y sí analizar y discutir ideas”.[10] Ya es hora que nos alejemos de enseñar y escribir hagiografía sobre Carrillo Puerto, para escribir y enseñar historia sobre el mismo.

 

[1] Correo: [email protected]

[2] En su artículo, Escalante Tió nos da unos barruntos de lo que está armando en una tesis doctoral sobre el periodismo en esos años, indagando en esa etapa anterior del Carrillo Puerto redentor de los campesinos, como nos tiene aficionados la historiografía oficial y de “izquierda” idealizante.

[3] Hace falta un estudio amplio, no de la apropiación del poder sobre la figura de Carrillo Puerto como ha estudiado Pineda el caso de Zapata, sino la manera como sus supuestos herederos recrearon su culto a su memoria mediante la escuela pública, los fastos ceremoniosos, las canciones y hasta poemas infantiles como “las florecillas del rosal”. Cfr. Francisco Pineda, “Operaciones del poder sobre la imagen de Zapata, 1920-1935”, en Entretextos, No 17-18. 2011. Revista Electrónica de Estudios Semióticos de la Cultura.

[4] “Felipe Carrillo Puerto. Su relación con la prensa. I”, por Felipe Escalante Tió. La Jornada Maya, 4 de enero de 2016.

[5] En 1933, tropas del ejército mexicano entraron a Opichén y, enfrentándose con las “Defensas Revolucionarias” del pueblo y de pueblos cercanos como Maxcanú, dejaron un saldo de 38 campesinos muertos. Los indicios apuntan como autor intelectual a Bartolomé García Correa, gobernador de ese entonces en Yucatán. Cfr. “¿Silenciaron a don Fidelio Quintal Martín?”, por Gilberto Avilez, Desde la Península y las inmediaciones de mi hamaca, 7 de septiembre de 2015, en http://gilbertoavileztax.blogspot.mx/2015/09/silenciaron-don-fidelio-quintal-martin.html

[6] Cfr., las breves páginas que Sarkizyanz le dedica a la vena nepotista y autoritaria de los hermanos de Carrillo Puerto, pero no tocando en nada el temple autoritario y violento de Carrillo Puerto, en Manuel Sarkizyanz, 1995, Felipe Carrillo Puerto. Actuación y Muerte del apóstol “rojo” de los mayas, Mérida, H. Congreso del Estado de Yucatán., pp. 196-203.

[7] “Carrillo Puerto no es propiedad de un partido: Mario Mex”, por Óscar Rodríguez. La Jornada Maya, 4 de enero de 2016. Por cierto, descreo que Rogelio Chalé, Felipa Poot y “El Charras”, sean parte del santoral de la devoción del partido en el poder en Yucatán.

[8] No podemos dejar de señalar que las estructuras de poder con las cuales se sirvió Carrillo Puerto –tener un súper partido y cooptar al campesinado- son un antecedente directo del súper partido que nacería en 1929 a nivel nacional.

[9] Creo que más bien podría ser caracterizado como de un caciquismo regional, cuya maquinaria política se basó en pequeños hombres fuertes en los pueblos, que rendían fidelidad al gran cacique Carrillo Puerto. Cfr. Joseph, Gilbert, 2010 “El caciquismo y la Revolución: Carrillo Puerto en Yucatán”, en David A. Brading (compilador), Caudillos y campesinos en la Revolución mexicana, México, FCE.

[10] “Morena pudo explicarnos sus acciones en el estado; prefirió homenajear a Carrillo como lo hace el PRI desde 1926”, por Pedro Echeverría V. Libertad de Expresión Yucatán, 4 de enero de 1926, en http://www.informaciondelonuevo.com/2016/01/morena-pudo-explicarnos-sus-acciones-en.html

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