Servir y cuidar al pueblo, la función del gobernante según los mayas

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Los antiguos gobernantes vivían en “una casa maya". En la foto, un vecino de Peto, del sur de Yucatán

“Gobernar bien” entre los mayas yucatecos consiste en guiar al común del pueblo, servirlos y cuidarlos para que haya armonía entre ellos.

Porque “gobernar” es mektan cah , es decir, hacer méek’ (mek, méek’, abrazar) al pueblo (cah, kaaj) contra el pecho (tan, táan) y procurar su bien.

De hacerlo correctamente, el gobernante encontrará respaldo principalmente en su base económica, pues no tendrá problemas al cobrar el tributo.

En el caso contrario, el gobernante terminará mal su gobierno, porque lo abandonarán y eventualmente puede encontrar la muerte a manos de sus propios gobernados.

Así lo señala el filólogo e historiador mayista Tsubasa Okoshi Harada en su artículo “Gobierno y pueblo entre los mayas yucatecos posclásicos”.

Según el traductor del Códice de Calkiní, en la sociedad maya poco antes de la llegada de los españoles había un grupo gubernamental en el que participaba activamente el pueblo por medio de unos representantes: u chun thanob, tan u beelob o ah cuch cabo. Tenían estos un gran peso en el consejo del pueblo, y el gobernante no podía ejercer sin consentimiento de estos principales.

Caso especial es el Ah cuch cab. “…. éste era como el señor que llaman ellos Batab, que tenía su voto como regidor en Cabildo y sin su voto no se podía hacer nada… “

El gobernante (el jala’ach wíinik), explica Okoshi Harada, encarnaba el simbolismo de la ceiba que representa fertilidad, vida, unidad, unión entre dioses y hombres.

En la época prehispánica la acumulación de bienes materiales no tenía ninguna importancia, pues la riqueza y el poder descansaban siempre en la facultad de aprovechar los recursos humanos. Los gobernantes nunca poseían las tierras, pues es sagrada, sino que sólo las usufructuaban, precisa el estudioso japonés.

De hecho, entre las élites y el pueblo no existía tanta diferencia en cuanto a los bienes materiales, indica Okoshi y cita a Sergio Quezada.

“En la nómina de sus bienes ­­no aparecía ningún indicio de que poseyera (don Francisco Montejo Xiu, el ex gobernante superior de la provincia de Maní ) algún tipo de propiedad territorial de carácter patrimonial ni funcional, es decir de tierras pertenecientes al cargo. Tampoco tenía terrazgueros.

“Sus riquezas, si se puede llamar así, eran su casa de cal y canto, que debió ser construida haciendo valer sus derechos prehispánicos sobre la energía humana, una cama y un colchón, dos cajas de cedro con sus cerraduras, nueve sillas y una mesa. Los principales tampoco gozaban de una situación óptima. Entre sus bienes materiales y los del común no parece que hayan existido diferencias sustanciales. La descripción de la casa de Juan Chan, principal de Maní, corrobora esta apreciación. Era de bajareque y paja.”

Por otra parte, e! pueblo participaba, a través de sus representantes, en la toma de decisiones, y si el gobernante en turno llegaba a abusar de su poder la gente podía manifestar su inconformidad, sublevándose contra el grupo gubernamental.

Cita Okoshi Harada el caso del gobernante de Ekbalam:

“Este señor [Cochcal Balam], después de haber edificado y poblado y haber gobernado más de cuarenta años, viéndose poderoso y señor de muchas gentes, se ensoberbeció (… ) vino a despreciar y a tener en poco a sus súbditos y echarles tributos demasiados y hacerles otros malos tratamientos, que fue causa de su muerte (…) la gente popular le tomó gran odio a él y a sus capitanes, porque también se habían hecho crueles, y habido consejo entre ellos un día los mataron a todos…

No intento “idealizar a la sociedad indígena prehispánica”, sino destacar la gran diferencia “entre la cultura occidental y la maya, para que podamos escuchar la voz indígena que se encuentra en sus fuentes históricas, rescatándola del fondo de un abismo de olvido”, señala el estudioso japonés.

JOSÉ NATIVIDAD IC XEC

José Natividad Ic Xec es dueño, director y editor de la web elchilambalam.com

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