Sacerdote maya “hereda” el maíz a los niños en Guatemala

Fotos de Bernardo Caamal Itzá / Ritual maya en un evento sobre las semillas nativas en Sololá 

Sololá, Guatemala, 2 de mayo de 2018 (Por Bernardo Caamal Itzá).– “En nuestros niños y niñas se encuentra la esperanza de estas semillas que un día nos heredaron nuestros padres, abuelos y abuelas; nosotros queremos que las conozcan, las cultiven y, lo mejor, que la cuiden tal como nosotros lo hemos hecho a lo largo de nuestras vidas”, proclamó el sacerdote maya en la clausura del 6º. Encuentro Continental Red Semillas de Libertad, que tuvo lugar en la Universidad del Valle de Guatemala, en Sololá.

Fue una ceremonia en la que el sacerdote bendijo y entregó las semillas a los niños, un acto que coincidió en la celebración mundial del Día del Niño.

“Quiero que todos sepan, aunque lo dije en mi idioma”, explicó el sacerdote maya. “Invoqué a todos los grandes señores del monte, de los cerros, barrancos, del agua, viento y todos aquellos que intervienen para que estas semillas germinen, crezcan, se desarrollen y produzcan.

“Quiero que los abuelos y las abuelas constaten este esfuerzo campesino,  que nos protejan y nos alienten a  trabajar en el cuidado de estas semillas de la vida”, deseó el venerable anciano mientras bendecía las semillas.

Continuó hablando el sacerdote: “Estas semillas se parecen a nosotros: también somos semillas, así que cuando cada uno de nosotros desaparezca nos llevamos consigo información de suma utilidad para la humanidad; lamentablemente no todos coinciden con nosotros en el cuidado de éstas, por eso intentan desalentarnos. No duden, tengan fe porque trabajan con el espíritu y del respaldo de quienes habitaron estas tierras.

Ritual maya en un evento sobre las semillas nativas en Sololá

“Es importante para estos niños que reciben hoy las semillas sepan lo que significa para nosotros, tal como lo hicieron con nosotros en su momento nuestros abuelos. Ellos nos entregaron esas semillas y aunque no son las mismas, seguimos reproduciéndolos para darle esperanza a nuestros hijos y nietos”.

El cronista escuchó estos mensajes de vida en una atmósfera impregnada con humo de copal y el sonido de los caracoles y del tambor, mientras los asistentes parmanecían todos hincados ante el altar de las semillas y del fuego sagrado. Estaba seguro de que estas palabras de quienes han vivido profundas guerras en estos  territorios no solo saben de lo que hablan. Con sus consejas nos animan a continuar con esa filosofía de vida, a trabajar en los temas que magnifican la esperanza y a levantar el ánimo de vivir en nuestras respectivas comunidades.

Ritual maya en un evento sobre las semillas nativas en Sololá

Mientras se pronunciaban esas palabras sagradas, una ligera brisa se dejó sentir. El antiguo payalchi’(plegarias) era pronunciado en el idioma de estos territorios y quienes lo hacían reflejaban en sus rostros una expresión capaz de transmitirnos aliento y esperanza.

“Cuando crees en lo que haces y sabes lo que significa para los tuyos tienes el cobijo de los grandes señores de la vida ¡No lo duden! Porque si hemos vivido a lo largo de miles de años en estos lugares,  es porque tenemos la protección de nuestros abuelos y abuelas.

“El bien común es parte de nuestra esencia como pueblo, no buscamos tener sino servir y hacer uso de nuestras capacidades, y respetamos nuestro entorno, y  todo esto lo saben nuestras semillas”,  agregó el sacerdote.

Fue una gran ceremonia de gran trascendencia porque todos recibieron el siibalo el gran regalo de los grandes señores de la vida, las semillas y de los motivos porque hay que luchar por ellas. “Ellas nos hablan del pasado, son nuestro presente, pero sin ellas no tendremos futuro”, subrayó el sacerdote en la parte final de la ceremonia de más de dos horas.

Al término hubo un intercambio de semillas nativas. Hubo gran diversidad de ellas así como materiale sobre ellas, como fotografías, libros, entre otros.

Unas 250 personas participaron en el 6º. Encuentro Continental Red Semillas de Libertad, que tuvo lugar en la Universidad del Valle de Guatemala, en Sololá, del 27 al 30 de abril.

 

 

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