“El maíz no es malo; el hombre lo es porque lo contamina”: Teatro maya Chan Dzunu’un

Abuela y nieto hablan de la semilla nativa, en una pieza teatral en el Gran Museo

Mérida, 21 de octubre (ElChilamBalam).–  “El maíz no es malo, el maíz no es malo: es malo el hombre que lo envenena con químicos, pero el maíz es bueno. El maíz es bueno”.

Así dijo en su parlamento el Dios del maíz, que acaba de ser rechazado por los “indios”, a pesar de sus “elototes”, a pesar de su verdura y la abundancia de sus piezas en el árbol.

“Son los hombres los malos, los que contaminan y los que fumigan y barren con las abejas”, agregó el Dios del Maíz, y documentó su afirmación con un recorte de periódico.

El grupo de teatro Chan Dzunu’un, de Oxkutzcab, presentó esta tarde la pieza teatral “El poder de una semilla y qué onda con los transgénicos”, que fue dirigida por la maestra María Luisa Góngora.

 

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El grupo de teatro comunitario Chan Dzunu’un, de #Oxkutzcab, en su actuación esta tarde en el @granmuseodelmundomaya

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Fueron once actores en escena a la entrada del Gran Museo Maya de Mérida, el mayor número mujeres.

Una mujer anciana abre la presentación. Ella va a sembrar en su milpa y extrae de una cestita las semillas que deposita en la tierra.

Detrás de la mujer una figura humana duerme. Solo más tarde nos enteramos que es el maíz y se alza como un elote de colores verde y amarillo.

Los parlamentos transcurren en español pero en algún momento fluye la lengua maya , un momento de suspense para los espectadores pero los rostros aprueban esta inesperada variación de lengua.

No es la primera vez que hace teatro María Luisa. Ella es una mujer consagrada en los suyo, con más de 30 piezas teatrales y varios poemarios (que guarda, unos y otros, celosamente).

En el escenario avanza la historia del maíz. Después que el maíz emerge de la tierra y se despereza, la historia sigue su rumbo.

Poco antes, todos los elementos de la naturaleza se habían congregado en torno de la semilla y todos habían favorecido su brote, su emersión de la tierra.

EL FAVOR DE LOS BACAB

Para atraer el favor de los cuatro Bacab, delante de un minialtar, un jmeeneleva sus plegarias. Unos niños hacen de sapitos. (Aquí son dos sapitos; en un ritual de verdad son cuatro.)

Croan los niños sapos de diferentes formas durante los rezos del jmeen.

A la presentación de esta tarde, a las 3 pm, acudieron unas cincuenta personas. Todas seguían la historia y tomaban fotografías.

Anfitriona profesional, Nelly Alonzo se desplaza de aquí para allá estrechando manos e invitando para el siguiente evento que coordina la nueva dirección del Instituto de Museos y de Historia.

Mientras tanto, en el escenario un niño se queja de dolor de estómago y los vecinos responsabilizan de ello a un vecino que recibe semillas transgénicas y las cultiva y las consume.

Después de varios intentos, finalmente los vecinos convencen a la madre y al campesino que la causa de sus enfermedades es el maíz transgénico que consume.

El vecino consiente en incendiar sus cultivos y aceptar las semillas nativas (o criollas) que los vecinos le ofrecen gratuitamente.

EXPULSAN DEL PUEBLO A MONSANTO

El desenlace no podría ser más gracioso. Dos ejecutivos de Monsanto llegan a casa del vecino de las semillas transgénicas a entregarle más semillas y su “comisión” en billetes nuevos recién sacados del banco.

Hay una discusión entre los vecinos y los enviados de Monsanto sobre la sanidad del maíz. Los vecinos ahuyentan a los ejecutivos y los persiguen.

¡Son ustedes una bola de indios!, les gritó uno de los ejecutivos.

La pieza de María Luisa ya estaba en los escenarios mucho antes de que el tema de los cultivos transgénicos se recrudeciera en la Península de Yucatán.

La representación tuvo lugar en el marco del Festival Cultural de Otoño y Cervantino en Yucatán, que comenzó el viernes 19 pasado y terminará el 28 de octubre próximo.

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